jueves, 9 de octubre de 2014

KENOS, EL SUPREMO ALFARERO




Continuando con el tema de la concepción de un Ser Supremo Creador en estas latitudes, entre comunidades primitivas, la discrepancia, una vez más, parece estar presente.
Es así que, en Tierra del Fuego, el baluarte mencionado como uno de los que conservan creencias religiosas puras (el otro sitio es California Central), el concepto del Supremo Creador aparece en las sociedades de iniciación secretas masculinas,  y esto es de reciente aparición desde territorio araucano antiguo pero no de origen paleolítico, como, según Ibarra Grasso, es lo que se pretende.
Sin embargo, en un intento por comprender la aparición del hombre, las diversas culturas han delineado diferentes esquemas "cosmogónicos":
Una creación directa del hombre a cargo de un Ser superior. Este es el ejemplo de las sociedades secretas de varones mencionadas. En este contexto, algunos investigadores sostienen que hay vestigios paleolíticos (otros no), y que esta forma sería la de las llamadas "altas culturas", las que proponen una concepción completa de la creación del Universo:
Un descenso desde el cielo a la tierra del hombre ya creado en el contexto de muchos dioses y uno principal de fondo. En este escenario, se inscribirían las culturas de Amazonia.
Sin mediar mucha explicación, los hombres ya creados emergen de cuevas en la tierra. Aquí no puede hablarse de ningún acto de creación. Las cosas se dan por hechas.
Admite el autor, que habría un vacío con respecto a conocer las creencias reales en el Paleolítico. Se establece, que habría un Dueño de la Caza, en las culturas amazónicas en el paleolítico superior, pero esto no se encuentra en Patagonia o el Chaco.
En esta parte del continente, lejos está de aclararse el panorama.
Con respecto a Tierra del Fuego, los tres pueblos que existieron fueron: Yámanas, Alcaluf y Onas.
Martín Cusinde, un misionero protestante, fue iniciado en la sociedad secreta de varones Yámanas, siendo ésto un obstáculo, es decir, que la comprensión de las religiones de estos pueblos se haya dado sólo por la iniciación en sociedades secretas.
El autor (I. Grasso) sostiene que este tipo de organizaciones tienen que tener un origen araucano o pre-araucano. Nadie, aparentemente, habría investigado seriamente las creencias anteriores a estos pueblos. Por lo menos en el tiempo en que publica su obra.
En cuanto a los Yámanas, es el pueblo donde mejor se han conocido sus creencias. El Creador, Watauinewa, es una especie de "guardián moral" de la sociedad, el cual castiga a aquel que transgreda sus preceptos. Hay además muchos dioses y diosas. 
Metraux aporta con respecto a los Onas: hay un héroe civilizador, Kenos, el Gran Ancestro,  que se dirigió a un lugar húmedo, donde con tierra musgosa a la que le extrajo el agua y luego de exprimirla, modeló un sexo masculino. Hizo lo mismo con otra porción de la misma tierra y moldeó un sexo femenino. Antes de irse, los colocó juntos.Durante la noche ambos sexos se unieron y nace un ser "semejante a un hombre". Este fue el primer ancestro. La noche siguiente volvieron a unirse ambos sexos y así dieron origen a otro hombre adulto. Así hasta ser un número suficiente de hombres y mujeres que continuaron su tarea reproductiva.
Los terrones de Kenos eran oscuros, lo que explica que así sean los Onas. Luego Kenos partió hacia los países del norte. Allí modeló con terrones blancos y los resultado fueron los ancestros de los hombres blancos.
De Metraux: "Ensayos de Mitología Comparada Sudamericana".
I. Grasso sostiene que Kenos sería un Ministro de un Creador Supremo, Tamáukel.
Si bien a los vivos se les exigía portarse bien en la tierra, a los muertos no se les distinguió con ninguna clase de premio o castigo.
En el marco de estas creencias, existe las referentes al poder de las mujeres en el Mundo Antiguo, previo a las Sociedades Secretas y el totemismo con ellas relacionadas.